Durante mucho tiempo, yo también busqué respuestas allí donde todo el mundo decía que estaban.
Creí que bastaba con ser fuerte. Que el tiempo lo resolvería todo. Que algunas heridas simplemente desaparecerían.
Pero descubrí que hay dolores que no pueden explicarse solo desde la razón. Cuanto más intentaba comprender lo que había vivido, más me daba cuenta de que existía una dimensión de la que casi nadie hablaba.
Esa búsqueda fue la que dio origen a este estudio. No para demostrar una teoría, sino para compartir aquello que transformó mi manera de comprender las relaciones.
Si este estudio puede ayudarte a comprender aquello que a mí me llevó años entender, todo el camino habrá merecido la pena.